Menudo berrinche cabreante ha pillado el Carrot Man, porque no le han dado el premio Nobel de la paz. 
¡Que se joda! Pero me pone muy nervioso ver lo que le cuesta entender al personal, que el enemigo de la sociedad occidental, no está en Oriente, sino que lo tenemos en nuestras propias tripas. Ahora esos hijos de Satanás (dejemos tranquilas a las madres) quieren cargarse la Corte Penal Internacional. 
Como dice el compañero: Yo, me voy a la Mutua.
岡ヌ (Okanu)