18/10/2026
07/10/2026
Respuesta o no.
Tengo un nuevo amigo. Y es que en eso se convierte un libro cuando llega a mis manos. Le preparo un lugar en mi bolso o mochila para cuando me desplazo y me acompaña a todas partes. Eso hace que sea muy partidario de los e-books, pero en los libros de Arsuaga, un instinto, me inclina a tenerlos en formato papel, por aquello de que los que heredaron mis genes, quizás también, quieran los libros.
A veces me atribuyen una cierta obsesión por el espacio. No es que estén equivocados; no. Pero lo que ocurre que para mí, el espacio es una parte indisociable de la Tierra, nuestro planeta. Entonces, para mi curiosidad, es lo mismo la evolución de las especies, que la geología histórica, que la formación del cosmos. Es un todo, un paquete, del cual obtengo mucha satisfacción y la felicidad que me produce aprender algo cada día.
09/09/2026
24/04/2026
Hay un St. Jordi japonés?
La influencia de Sant Jordi:
Contexto cultural:
La "Semana del Libro" en Japón:
24/03/2026
Qué fue primero, el número o la letra
Esta es una de esas cosas que a algunos les parece aquello del "¿qué fue primero, el huevo o la gallina?", y a otros les supone una sorpresa y lo dudan (especialmente si son "de letras") pero, a diferencia del dilema aviar, tiene una respuesta histórica bastante clara. Si eres de letras, prepárate para una pequeña derrota: los números ganaron la carrera por varios milenios.
La burocracia: La madre de la invención
Del objeto al símbolo
Cronología de la expresión humana
Para ponerlo
en perspectiva, este sería el resumen del orden de aparición:
|
Era |
Hito Histórico |
Función Principal |
|
8000 a. C. |
Fichas de arcilla |
Contabilidad física (Pre-números). |
|
3500 - 3200 a. C. |
Cifras sumerias |
Registro de excedentes y comercio. |
|
3200 a. C. |
Escritura pictográfica |
Identificación de mercancías. |
|
1500 a. C. |
Alfabeto fonético |
Representación de sonidos y
lenguaje hablado. |
¿Por qué las letras tardaron tanto?
Para los seres humanos, el lenguaje
hablado es natural, pero convertirlo en símbolos abstractos
(letras) es un proceso mental increíblemente complejo. Mientras que contar es
una necesidad inmediata para la supervivencia y el comercio.
La literatura, la historia y la filosofía son lujos que solo nos pudimos permitir una vez que la sociedad estuvo organizada.
Las letras,
tal como las conocemos hoy —un sistema donde cada signo representa un sonido
(fonema)—, no aparecieron hasta mucho después con el alfabeto fenicio.
Antes de eso, si querías escribir "pan", dibujabas algo parecido a un
pan. No fue hasta que necesitamos registrar nombres propios o conceptos
abstractos que los símbolos empezaron a representar sonidos en lugar de cosas.
El triunfo del cálculo
26/01/2026
A vueltas con el solo y sólo
Porque no es lo mismo “me masturbé solo dos horas” que “me masturbé sólo dos horas”.
En el primero, estás celebrando tu independencia y resistencia física. En el segundo, estás pidiendo disculpas por tu falta de ambición.
Pues verá, querida (se trata de una mujer). Nada tiene una solución más fácil en nuestro rico, riquísimo idioma: Fíjese:
Vd. ve un problema aquí:
Me tomé un café solo.” ¿Quién estaba solo? ¿Tú o el café? Misterio sin resolver.
“me masturbé solo dos horas” que “me masturbé sólo dos horas”.
Yo encuentro soluciones:
Me tomé un café, solo. (mas solo que la una)
Me tomé un café solamente. (posiblemente dos, me hubieran hecho daño)
“me masturbé sólo dos horas”. (qué tal: si añadimos una coma y el magnifico "mente")
Algunos llaman a esto: ganas de marear la perdiz.
23/01/2026
Primer contacto...en la Tierra
Me interesa anticipar que el artículo que viene a continuación es un "reblog" (republicación, copia) desde Cultura Cientifica, acorde con la licencia Creative Commons que reza al pie de su sitio. Es un artículo muy interesante que quiero compartir, pero tambien tenerlo a mano en mi blog:
¿Y si no estamos buscando en el lugar adecuado? ¿Y si antes de plantearnos cualquier intento de comunicación con una civilización extraterrestre deberíamos intentar entendernos con las otras especies que pueblan nuestro planeta? Se sabe que cetáceos, aves, elefantes, pulpos utilizan formas de comunicación que apenas estamos aprendiendo a descifrar y que se encuentran profundamente ligadas a la corporalidad, al entorno, al modo de existencia… No son humanas, no se articulan en lenguaje humano y, sin embargo, cumplen perfectamente la función de transmitir información relevante entre individuos, coordinar grupos o estructurar relaciones sociales complejas. La ciencia ficción, así como las metáforas y tropos de los que hace uso este género llevan décadas explorando esta cuestión: la de intentar comunicarnos con «algo» que no entendemos, y la mayor parte de las veces no plantea la cuestión como una imposibilidad técnica, sino como un choque, bien cultural, bien biológico, entre otros enfoques.
La comunicación es la excusa que le permite a la ciencia ficción hablar de diferentes maneras de ser, estar y entender el mundo. A veces el conflicto pasa por asumir que el lenguaje no es separable del cuerpo ni del entorno. En Embassytown (2011), de China Miéville, conseguir comunicarse con los Ariekei es una cuestión, por un lado, de que su lenguaje está anclado a su fisiología —tienen dos bocas y dos cerebros sincronizados, algo indispensable para poder entenderse con ellos—, y, por otro, de que son una especie incapaz de mentir ni de separar el lenguaje de la realidad —no utilizan, por ejemplo, metáforas—. En esa misma línea, Ursula K. Le Guin en El nombre del mundo es bosque (1972) sugiere que a veces el problema no es hablar ni transmitir, sino escuchar, y que el canal comunicativo puede ser el propio medio en el que se vive, no un «código» abstracto. Otras obras insisten en que el obstáculo no está solo en el cuerpo físico, sino en las categorías cognitivas desde las que se ordena la experiencia. Probablemente, la gran mayoría haya visto La llegada (2016) —basada en el relato «La historia de tu vida» (1998), de Ted Chiang— y recuerde cómo la percepción no lineal del tiempo de los heptápodos es esencial para entender su idioma; se nos exige cambiar por completo de marco mental. Por otro lado, en Babel-17 (1966), de Samuel R. Delany, el lenguaje no solo describe el mundo, sino que le da estructura. Hay otras historias que van más allá y ponen en duda que comunicación implique necesariamente comprensión, empatía o consciencia, como Visión ciega (2006), de Peter Watts. Por no mencionar a uno de los escritores que más exploró las fronteras de la comunicación interespecie, Stanislaw Lem, como podemos ver en Edén (1959), Solaris (1961), El invencible (1964), La voz del amo (1968), Fiasco (1986)… Pero no es necesario, en cualquier caso, irse a otro planeta para enfrentarse a lo desconocido. A Ray Nayler no le hizo falta en La montaña en el mar (2023), porque para él, lo alienígena no es lo que está más allá de la Tierra, sino, simplemente, aquello a lo que no prestamos atención. En conjunto, todas estas historias apuntan a lo mismo: entender al «otro» implica, para empezar, desconfiar de nuestras intuiciones sobre qué es lenguaje, qué es significado y qué condiciones hacen posible la comunicación.

Pero ¿qué tiene que ver todo esto con la ciencia y con nuestros intentos de comunicarnos con otras especies terrestres? Como siempre, más de lo que parece. Porque las preguntas que lleva planteando décadas la ciencia ficción son las mismas que se plantea hoy la ciencia: ¿cómo podemos comunicarnos con una forma de vida que no comparte nuestras categorías cognitivas, sensoriales ni simbólicas?
Desde que, alrededor de las décadas de los sesenta y setenta se demostrara que los cantos de las ballenas jorobadas seguían ciertos patrones, se planteó que los cetáceos podían estar utilizando sistemas complejos de comunicación. Fue un tema que estuvo bastante de moda durante un tiempo. Personalidades como Carl Sagan se aproximaron a él —en su caso, estudiar el posible lenguaje de los delfines era una especie de «ensayo general» para poder enfrentarnos algún día a la comunicación con formas de vida extraterrestres— y la comunicación con ballenas también forma parte importante de la trama de Star Trek IV: Misión salvar la Tierra (1986). Hoy, la cuestión está más viva que nunca gracias al Proyecto CETI[1] (Cetacean Translation Initiative), que, desde 2020, intenta descifrar el lenguaje acústico de los cachalotes gracias a un equipo pluridisciplinar formado no solo por biólogos marinos y lingüistas, sino por perfiles diversos dentro del ámbito de la computación y la inteligencia artificial. Gracias a los métodos actuales —hidrófonos, etiquetado contextual y modelos de aprendizaje automático— pueden recopilar grandes volúmenes de datos acústicos y analizarlos con modelos similares a los que hoy se están utilizando para representar el lenguaje humano con modelos de IA. En este caso, no se trata tanto de buscar palabras o frases que puedan asemejarse a las que nosotros usamos, sino de buscar patrones, de detectar estructuras jerárquicas, regularidades… y estudiar cómo se relacionan con las dinámicas sociales de estos animales.

El momento en el que ha aparecido un proyecto como CETI no es casual. Por primera vez en la historia tenemos datos, cantidades ingentes de datos, a nuestra disposición, así como capacidad para analizarlos. El uso de modelos de inteligencia artificial en este campo nos permite, además, buscar patrones reduciendo el sesgo de imponer categorías humanas, algo que, como bien nos enseñó la ciencia ficción, es el primer prejuicio que deberíamos eliminar al abordar una empresa como esta. El Earth Species Project se fundó en 2017, precisamente, con ese propósito, pero con una visión más amplia que CETI: no se limita a cachalotes, sino que cualquier especie de nuestro planeta tiene cabida. Han desarrollado incluso su propio gran modelo del lenguaje «de la naturaleza»: NatureLM-audio. BirdNet, por otro lado, es un proyecto que detecta y clasifica sonidos de aves tanto para uso científico como general haciendo uso de redes neuronales, y cuenta con una aplicación móvil a la que cualquier ciudadano que quiera colaborar con el proyecto —o disfrutar de él— puede acceder. Por último el Elephant Listening Project, estudia la comunicación de los elefantes africanos mediante vocalizaciones infrasonoras y vibraciones del suelo, un pequeño recordatorio de que, tal y como propusieron Le Guin y Miéville, el canal comunicativo puede ser el propio entorno y escuchar puede implicar ir más allá de las impresiones sensoriales a las que estamos acostumbrados.

Como ya adelantó la ciencia ficción, estos proyectos demuestran que, con toda probabilidad, entender al «otro» implica, para empezar, dejar de hablar en nuestro propio idioma e intentar salirnos de nuestro propio mundo comunicativo, sensorial, físico y cultural. Quizá el lenguaje, en general, no sea solo lo que nosotros entendemos por lenguaje. Quizá traducir no sea siempre el verbo más adecuado para describir lo que supone entender formas de comunicación de especies distintas a la nuestra. Y quizá los alienígenas estén más cerca de lo que pensamos.
Bibliografía
Robinson, D., Miron, M., Hagiwara, M., y Pietquin, O. (11 de noviembre de 2024). Introducing NatureLM-audio: An audio-language foundation model for bioacoustics. Earth Species Project.
Robinson, D., Miron, M., Hagiwara, M., & Pietquin, O. (2025). NatureLM-audio: An audio-language foundation model for bioacoustics. En Proceedings of the International Conference on Learning Representations (ICLR 2025). OpenReview.
The Care Project Foundation (8 de junio de 2022). A secret language: Infrasonic communication in elephants. The Care Project Foundation.
Nota:
[1] De nuevo, CETI evoca a SETI, la búsqueda de inteligencia extraterrestre.
Sobre la autora: Gisela Baños es divulgadora de ciencia, tecnología y ciencia ficción.
24/12/2025
Matices navideños
¿Es lo mismo decir ‘Feliz Navidad’ que ‘Felices Pascuas’?
En las lenguas se va sedimentando todo aquello que forma parte de la vida de quienes las hablan: creencias, cultura, afanes, actividades. “La lengua es el archivo de la historia”, escribió Ralph Waldo Emerson.
Y estudiar la historia de una lengua equivale a adentrarse en la forma de vivir, en las ideas y los valores con que vibraron y encontraron el sentido de la vida sus hablantes.
La lengua española ofrece gran riqueza léxica y expresiva en el ámbito de las festividades que nos disponemos a celebrar al final de cada año: la Navidad y su entorno.
Un nacimiento histórico
El uso de la palabra castellana Navidad está documentado a principios del siglo XIII (como nadvidad): es una abreviación de natividad (en latín nativitate), que significa “nacimiento”. La natividad o nacimiento de Jesús de Nazaret fue un hecho histórico que no solamente marca el calendario para los creyentes. Vivimos en el año 2025 “después de Cristo” porque ese es aproximadamente el tiempo que ha pasado desde este nacimiento.
En cambio, algo tan típico de la Navidad actual como el árbol de Navidad no se registra en el Diccionario académico usual hasta la edición de 1956, lo cual es indicativo del carácter relativamente reciente de esta tradición, originaria del norte de Europa.
Pascuas o navidades
Al ser una de las fiestas más importantes del año cristiano, junto con la Pascua de Resurrección, es costumbre arraigada el intercambio de felicitaciones, ya sea con la frase “Felices Pascuas” o “Feliz Navidad”. ¿Pero estamos felicitando lo mismo con cada una de estas expresiones?
La voz pascua es de origen hebreo (פֶּסַח pesaj, “paso”), usada para referirse a la liberación de la esclavitud de Egipto y el tránsito del pueblo judío por el mar Rojo. Al castellano llega a través del griego (πάσχα páscha) y el latín (pascha), para hacer referencia al “paso” o “transformación” operada por el nacimiento de Cristo y su resurrección, tal como queda reflejado en las definiciones académicas.
De esta manera, existen dos “pascuas”, pasos o transformaciones en el año cristiano: la que se refiere al nacimiento de Jesús (el 25 de diciembre) y la que se refiere a su muerte y resurrección (durante la Semana Santa y el “tiempo pascual”. Para esta segunda se suele utilizar el nombre en singular: “Feliz Pascua”.
Por eso la fiesta que se celebra tras la cuaresma se llama a veces “Pascua de Flores”, “Pascua Florida” y “Pascua de Resurrección”, para distinguirla de la “Pascua de Navidad”, en que florece la flor de Pascua (Euphorbia pulcherrima), si bien es cierto que este último significado ha decaído en el uso general.
Por otra parte, la voz pascua(s), con este significado navideño, es más abarcadora que “Navidad”: engloba “el tiempo desde la Natividad de Cristo hasta el día de Reyes inclusive” y ha dado lugar a múltiples locuciones y refranes: “dar las Pascuas” significa felicitar a alguien en esas fechas; si alguien está “como unas pascuas” es que está alegre; “cara de pascua(s)” es un rostro risueño y apacible; “hacer la pascua” a alguien es fastidiarlo, molestarlo o perjudicarlo; y la expresión “santas pascuas” se usa para dar a entender que es forzoso conformarse con lo que sucede, se hace o se dice.
‘Adviento’: un aviso de la llegada
Las cuatro semanas antes del día del nacimiento de Jesucristo se denominan Adviento (del latín adventus, que significa “llegada”) y se refieren al tiempo litúrgico de preparación de la Navidad.
Adviento es un cultismo que ha conocido diversas formas gráficas (aduiento, aviento, auiento), cuyos testimonios de uso se remontan a 1253. En Andalucía se documenta la locución estar o quedarse en Adviento con el significado de “en ayunas, por la costumbre de ayunar en Adviento”. Como coincide con el mes de diciembre, este mes en vascuence se denomina abendua.
En algunos lugares existe la tradición nórdica, ahora muy extendida a otras latitudes, de la corona de Adviento, hecha a base de ramas de pino o abeto, con cuatro velas que se van encendiendo cada domingo previo al día de Navidad. El encendido de las velas es una preparación para la Natividad, que recuerda a los creyentes la venida de Jesús, quien dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.
Diversos refranes mencionan este tiempo: “Adviento, tiempo de viento”, “Cada cosa en su tiempo, y las castañas en Adviento”.
Un ‘belén’ o un ‘nacimiento’
El español dispone de cuatro palabras, “belén”, “nacimiento”, “pesebre” y “portal”, para designar la “representación con figuras del nacimiento de Jesucristo en el portal de Belén”, que suele hacerse por estas fechas navideñas. “Belén” es uno de tantos nombres propios geográficos que se ha convertido en nombre común, independientemente del hecho de que existan en el mundo al menos 17 ciudades que se llaman así.
Hablan del arraigo idiomático de la palabra “belén” los diversos significados figurados que ha ido adquiriendo esta voz desde antiguo: “sitio en que hay mucha confusión”, “confusión o desorden”, “embobamiento”.
Uno de los significados de “pesebre” es “nacimiento, representación del de Jesucristo”, que el Diccionario académico presenta como sinónimo de “belén”, “nacimiento” y “portal”. Lo curioso es que, en algunos lugares, como en Costa Rica, este significado haya desplazado al originario de “especie de cajón donde comen las bestias”.
‘Aguilando’ y ‘aguinaldo’
De origen incierto es la voz “aguinaldo” para nombrar el regalo que se da en Navidad o en la fiesta de la Epifanía. Se documenta antes aguilando (1393), posiblemente del latín hoc in anno (en este año), de donde evolucionaría a aguinaldo. Las dos formas alternan hasta finales del siglo XVI, en que se impone la segunda.
“Aguinaldo” es otra palabra de cuyo arraigo dan fe desarrollos de más acepciones: desde una composición poética para felicitar el Año Nuevo a una publicación literaria con motivo del Año Nuevo, pasando por villancico de Navidad o canción que se canta para pedir el regalo de Navidad.
Y en esta sintética enumeración no puede faltar la voz villancico. En su primera acepción es hoy la ‘canción popular, principalmente de asunto religioso, que se canta en Navidad’. Vinculado a villa y villano, la palabra se documenta desde el siglo XVI como canción popular y, desde 1620 (Franciosini), canción de contenido festivo relacionado con la Navidad. Felices Pascuas.![]()
Escrito por Manuel Casado Velarde, Catedrático emérito de Lengua Española, especializado en análisis del discurso, innovación léxica, Lexicología y Semántica del español, Universidad de Navarra. Publicado originalmente en The Conversation.
16/12/2025
El poder judicial; un repaso
Quién controla a quienes administran justicia: un repaso histórico por el poder judicial
La reciente condena del Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, por el Tribunal Supremo marca un hito judicial sin precedentes en la democracia española. También funciona como una prueba de resistencia para el sistema de división de poderes. Cuando la máxima autoridad encargada de promover la justicia recibe una pena de inhabilitación por vulnerar la ley, surge un interrogante: ¿podemos garantizar la imparcialidad de quien dirige la acusación pública?
El fallo, dictado en noviembre de 2025, obliga a examinar los mecanismos que impiden que la justicia se convierta en un instrumento político. Este desafío enlaza con conflictos arraigados en la historia europea que influyen en la arquitectura de nuestra Constitución.
El precedente histórico
La sociedad medieval se enfrentaba a un problema elemental: la autoridad que gobernaba solía ser la misma que juzgaba. El rey dictaba leyes, nombraba jueces, dirigía ejércitos y decidía sobre la vida y la hacienda de sus súbditos. Para impedir que esa concentración de funciones derivara en abuso, se desarrollaron mecanismos de control.
Uno de los primeros hitos fue la creación de las Cortes de León de 1188, convocadas por Alfonso IX, reconocidas por la UNESCO como la primera manifestación documental del parlamentarismo europeo. Estas Cortes incorporaron por primera vez a los representantes del pueblo llano en la toma de decisiones, junto al clero y la nobleza. Esto obligó al rey Alfonso IX a aceptar un límite a su poder: nadie podía perder la libertad o los bienes sin un juicio previo, y los oficiales regios debían responder por los abusos cometidos en el ejercicio de su cargo.
Estos principios se reforzaron en el siglo XIII con la obra legislativa de Alfonso X. La Tercera Partida del Código de las Siete Partidas, dedicada a la administración de justicia, definía con detalle qué significaba juzgar rectamente. El juez debía actuar con honestidad, sin enemistad ni interés propio, y debía respetar la reserva procesal. La justicia se entendía como una función pública regulada por normas. La legitimidad del cargo dependía de la rectitud con la que se aplicaba la ley.
Pero las normas no bastaban. En muchas ciudades, corregidores y alcaldes acumulaban poder político, económico y judicial. Para evitar abusos, la Corona creó la figura del pesquisidor, un enviado especial con autoridad para investigar irregularidades. Acudía a localidades donde aparecían indicios de procesos alterados, favoritismos o filtraciones indebidas. Sus informes podían conducir a la pérdida total de funciones o a la suspensión del cargo.
La voluntad de frenar arbitrariedades se consolidó con las Cortes de Toledo de 1480, cuando los Reyes Católicos situaron la justicia en el centro del nuevo Estado. Allí se reformó el Consejo Real para desplazar la presencia nobiliaria y sustituirla por letrados formados en Derecho. Se reorganizó la Chancillería como tribunal superior profesionalizado y se establecieron “veedores” (examinadores) encargados de supervisar la actuación de los oficiales locales.
Durante los siglos XV al XVII, la Corona perfeccionó esta arquitectura mediante visitas, auditorías y procedimientos destinados a impedir que la autoridad se ejerciera como un privilegio personal. La justicia pasó a entenderse como una tarea definida por normas y no por la conveniencia del funcionario.
De Montesquieu a la Constitución de 1978
La respuesta intelectual a siglos de abusos cristalizó en la obra de Montesquieu. En El espíritu de las leyes (1748), advirtió que “todo estaría perdido” si una sola persona asumía la facultad de dictar leyes, ejecutar decisiones públicas y juzgar delitos. Su teoría nació para frenar la arbitrariedad de gobiernos anteriores y se convirtió en la base del constitucionalismo moderno: el poder debe limitar al poder.
La Constitución española de 1978 recoge este principio garantista y establece una distribución de funciones que impide la concentración de autoridad. Al definir España como un “Estado social y democrático de Derecho” (art. 1.1), impone la sujeción de todos los poderes a la Ley. La seguridad jurídica y la obligación de los poderes públicos de actuar conforme al ordenamiento constitucional refuerzan este principio.
El ordenamiento actual separa con claridad las fases del proceso penal. La investigación de los delitos no depende del Gobierno, sino de jueces y fiscales, con apoyo de la Policía Judicial. Esta actúa al servicio de ambos, de modo que la autoridad política queda al margen de la investigación criminal. La potestad de juzgar pertenece de forma exclusiva al Poder Judicial, cuyos miembros son independientes y sujetos únicamente a la ley.
En este marco, el Ministerio Fiscal ocupa una posición singular. Su misión es promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad. Su estructura es jerárquica y el rey nombra al fiscal general a propuesta del Gobierno, oído el Consejo General del Poder Judicial. La Constitución y su Estatuto Orgánico establecen que sus actos quedan sujetos al control judicial. Esto garantiza su autonomía funcional y preserva su actuación conforme a la legalidad.
De la sentencia a la vigencia del sistema
¿Y quién se encarga de esta labor? El Tribunal Supremo. Este organismo está formado por magistrados con una trayectoria amplia y un sistema de nombramiento basado en méritos y experiencia. Esta composición refuerza su independencia, y por esta razón la ley le atribuye el enjuiciamiento del fiscal general.
La responsabilidad penal de esta figura se sitúa en manos de un órgano que no depende del Gobierno y que ocupa la posición más alta dentro de la justicia ordinaria. Este diseño asegura un control estable, ajeno a la orientación política del Ejecutivo y a la persona que ocupe el cargo.
Lo que el juicio del Tribunal Supremo contra el fiscal general indica es que existe la posibilidad constitucional y democrática de controlar a los altos cargos de un Estado, aunque estos trabajen en contacto con el Poder Judicial, y de frenar posibles abusos de poder. Independientemente de la valoración de la sentencia, este hecho, como hemos visto, es una conclusión lógica tras siglos de construcción de un Estado de Derecho que se reconoce vulnerable, pero que busca siempre ocasión de corregirse ante la ley.
Este artículo se ha elaborado en coautoría con Lucía Giménez Peña, graduada en Derecho y alumna del Doble Máster de Acceso a la Abogacía y Procura + Máster en Formación Permanente en Derecho Marítimo Gestión Económico-Estratégica de la Empresa Marítimo-Portuaria de la Universidad Católica de Valencia.![]()
Anna Peirats, Catedrática de Humanidades, Universidad Católica de Valencia
Publicado originalmente en The Conversation.
14/12/2025
La tilde y el paisaje urbano
No es ‘cafeteria’, sino cafetería: la importancia de las tildes en el paisaje urbano
Pocas veces nos paramos a leer con detenimiento los carteles o letreros de un comercio o de un edificio público. Estamos tan acostumbrados a la información escrita que nos rodea, y a menudo nos satura, que hemos aprendido a “desconectar”. Como señala el filósofo Byung-Chul Han en su libro En el enjambre, “El exceso de información atrofia el pensamiento, la capacidad de distinguir lo esencial de lo no esencial”.
Si vemos el nombre de una calle, no pensamos en por qué se llamará así; si vemos una pintada o un grafiti solo pensamos en el acto vandálico, pero no en el mensaje poético o social; si entendemos una señal de tráfico, no nos preguntamos si será igual en todas partes; o si vemos el póster de un concierto, una procesión, una obra de teatro o una exposición, no solemos tener tiempo para pensar en cómo está escrito para persuadirnos.
El paisaje lingüístico
Todos los mensajes escritos que nos rodean forman ese paisaje lingüístico que hay en todos los espacios públicos de una ciudad o de un pueblo. Y nos está contando algo: con él recogemos, aunque a menudo de manera inconsciente, no solo el pulso social y cultural de una ciudad, sino su evolución temporal.
Por ejemplo: la elección en el nombre de los establecimientos (bares, tiendas de moda, de accesorios, talleres, etc.) puede centrarse en juegos semánticos o fonéticos: “Arte Un Tatoo”; en el uso de caracteres alfanuméricos: “A2Caras” (una copistería), para que el transeúnte interprete rápidamente el significado; y, en algunas ocasiones, el chiste o el guiño: “8 apellidos castellanos” (un bar) o “La última”, si eso fuera posible en un bar.
De Casa Paco a Paco’s
En los 70 y en los 80 la moda llegó con el uso (y abuso) del inglés o el francés para rotular los comercios. Todas las tiendas de moda eran boutiques y, por supuesto, eran muy chic; de ahí que, con la proliferación de los pubs gracias al turismo, “Casa Paco” se convirtiera en “Paco’s”.
En la actualidad, el inglés prolifera en los nombres de empresas y marcas y en la publicidad, por la omnipresencia de este idioma en el ámbito cultural, político y económico. Aún así, el idioma materno suele generar confianza y cercanía. Así encontraremos “La antigua Botica” para un alojamiento en un pueblo frente al “apellido” Park o Beach en un hotel de costa.
En los últimos años se han ampliado mucho las investigaciones sobre este y otros comportamientos lingüísticos dado su impacto sociocultural. Es reflejo en vivo de la sociedad multicultural y multilingüe actual.
El uso correcto de la lengua
Hay un aspecto del paisaje lingüístico menos descriptivo y más prescriptivo que también es importante: el papel que tienen los letreros y mensajes escritos que nos rodean como elemento didáctico para el ciudadano.
La información pública, tanto en lo que se refiere a mensajes oficiales (en el transporte público, en los edificios institucionales…) como a letreros y carteles de negocios privados, debe cuidarse por higiene cultural y lingüística.
Leer, por ejemplo, “cafeteria” o “peluqueria” en lugar de “cafetería” o “peluquería” puede afectar a cómo acabamos pensando que se escriben estas palabras. El paisaje lingüístico debería ayudarnos a dejar fijada en nuestras retinas la manera correcta de escribir.
Errores ¿sin importancia?
Si iniciamos nuestro paseo y nos fijamos con atención en todo lo escrito, podremos darnos cuenta de cuántas faltas de ortografía se cometen en las rotulaciones de calles y establecimientos, así como en la información, institucional o privada, al usuario o cliente.
En muchas ciudades se cuida el mobiliario urbano, la estética de los edificios e, incluso, existe una normativa en el diseño de los rótulos y de las señales. Entonces, ¿por qué hay nombres de calles o señales mal escritos en las carreteras?
¿Cómo saber si una calle rotulada como “Colon” está dedicada al conocido almirante o a una parte de nuestra anatomía?
Más allá de lo curiosos o graciosos que pueden resultar ciertos errores, existe el riesgo de crear confusión real, y no deberían ser ciudadanos comprometidos con la ortografía los que tuvieran que subsanarlos.
¿Y qué ocurre cuando es la inteligencia artificial de los sistemas de navegación la que decide nombres y ortografías? Durante mucho tiempo, el “Paseo de Isabel la Católica” de Valladolid fue para Google Maps el “Paseo de la Isabel la Catolica” (pronunciado catolíca, puesto que la rotulación de la calle no lleva tilde). Hoy, aunque el audio del navegador se ha corregido, la placa de la calle y el mapa siguen sin tilde.
Ahora que nos apoyamos tanto en la inteligencia artificial tendríamos que pensar que ella también aprende ortografía del contenido escrito, por lo que puede cometer las mismas faltas que ya existen en internet.
Con o sin máquinas, las instituciones públicas y privadas deberían cuidar no solo el qué se dice sino el cómo se escribe. Habría que contar con un control normativo más exhaustivo, igual que ocurre con el color o el tamaño de otros elementos urbanísticos. ¿No tendría la ortografía que ser igual de importante?![]()
Inmaculada Sanz Mateos, Profesora Ayudante doctora, Universidad de Salamanca
Publicado originalmente en The Conversation.
07/12/2025
Velocidad lectora
Tengo instalado un calculador del tiempo que requiere la lectura aproximada de cada una de mis publicaciones. He establecido como punto de partida una velocidad de 215 palabras por minuto. Es solo una referencia y tu velocidad obviamente puede ser mayor o menor.
¿Cuántas palabras por minuto lee un adulto?
Lectura silenciosaBasándose en 190 estudios, en los que participaron 17,877 adultos se calcula que la velocidad media en la lectura silenciosa del inglés es 238 palabras por minuto (PPM) en textos de no-ficción. En estos textos, la mayoría de los adultos leerían entre 175 y 300 PPM.En textos de ficción, la velocidad media parece ser de 260 PPM, con un rango entre 200 y 320 PPM.
Lectura en voz altaEn esta ocasión, la velocidad se calculó a partir de 77 estudios, con 5965 participantes y fue, como media, de 183 PPM.
Lectura en español
Tenemos una tabla con lo resultados de velocidad de lectura en español. En ella encuentra seis estudios que miden la lectura silenciosa y que indican una velocidad de 278 PPM y otros seis estudios que miden la lectura en voz alta, con una velocidad media de 191 PPM.
Podemos ver una interesante tabla con velocidades de lectura en varios idiomas y su autor propone que el tiempo que se tarda en leer el mismo contenido es similar en cualquier idioma. Es decir, los lectores españoles invertirían un tiempo similar en leer Matar a un ruiseñor que los lectores Ingleses en leer To kill a mockingbird, sin importar el número de palabras que tenga cada versión. Esto hace que se pueda establecer un índice que permite estimar la velocidad lectora en un idioma a partir de la velocidad en otro, teniendo en cuenta la razón entre la cantidad de palabras que se necesitan en uno y en otro para escribir el mismo texto.Marc Brysbaert , autor del estudio, llama a esto el índice de expansión/contracción y calcula que entre el inglés y el español el índice de expansión es 1025. Es decir, que cuando introduce un texto de 1000 palabras en inglés en el traductor de Google, la traducción al español tiene 1025 palabras. Por tanto, la velocidad media de lectura del español, medida en palabras por minuto, sería ligeramente más alta que la del inglés.
Otros datos interesantes sobre la velocidad lectora
Se suele considerar que los adultos leen alrededor de 300 palabras por minuto. Sin embargo, esta idea parece estar sustentada en datos seleccionados y existen bastantes indicios de que la velocidad de lectura es menor.
Una variable clave en la velocidad lectora es la longitud de las palabras. Los textos de no-ficción, tienen palabras más largas que los textos de ficción y eso se relaciona con las diferencias en la velocidad con que se leen unos y otros.
Lectura en español
Tenemos una tabla con lo resultados de velocidad de lectura en español. En ella encuentra seis estudios que miden la lectura silenciosa y que indican una velocidad de 278 PPM y otros seis estudios que miden la lectura en voz alta, con una velocidad media de 191 PPM.
Podemos ver una interesante tabla con velocidades de lectura en varios idiomas y su autor propone que el tiempo que se tarda en leer el mismo contenido es similar en cualquier idioma. Es decir, los lectores españoles invertirían un tiempo similar en leer Matar a un ruiseñor que los lectores Ingleses en leer To kill a mockingbird, sin importar el número de palabras que tenga cada versión. Esto hace que se pueda establecer un índice que permite estimar la velocidad lectora en un idioma a partir de la velocidad en otro, teniendo en cuenta la razón entre la cantidad de palabras que se necesitan en uno y en otro para escribir el mismo texto.Marc Brysbaert , autor del estudio, llama a esto el índice de expansión/contracción y calcula que entre el inglés y el español el índice de expansión es 1025. Es decir, que cuando introduce un texto de 1000 palabras en inglés en el traductor de Google, la traducción al español tiene 1025 palabras. Por tanto, la velocidad media de lectura del español, medida en palabras por minuto, sería ligeramente más alta que la del inglés.
Otros datos interesantes sobre la velocidad lectora
Se suele considerar que los adultos leen alrededor de 300 palabras por minuto. Sin embargo, esta idea parece estar sustentada en datos seleccionados y existen bastantes indicios de que la velocidad de lectura es menor.
Una variable clave en la velocidad lectora es la longitud de las palabras. Los textos de no-ficción, tienen palabras más largas que los textos de ficción y eso se relaciona con las diferencias en la velocidad con que se leen unos y otros.
12/05/2025
Como niños en la verbena
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| © Charles Beason/NASA |
Estudiantes del equipo de la Universidad de Massachusetts Amherst llevan su cohete de alta potencia hacia la plataforma de lanzamiento durante la competencia de lanzamiento estudiantil 2025 de la NASA en Toney, Alabama, el 4 de abril de 2025. Más de 980 estudiantes de secundaria, preparatoria y universidad de todo el país lanzaron más de 40 cohetes amateur de alta potencia justo al norte del Centro Marshall de Vuelos Espaciales de la NASA en Huntsville, Alabama. Este año se celebró el 25.º aniversario de la competencia.
NOTA: Me pregunto en qué compiten nuestros estudiantes de secundaria ¿Al teto con el profe?
A continuación un video del evento. ATENCION!
Es cortito; solo dura un poco más de SIETE HORAS 😁
14/12/2024
RAE; puesta al día
sigue viva.
¡¡Habemus actualización !!
La RAE añade este año al diccionario «escalabilidad», «ovnilogía», «telemarketing», «trivia» y otras palabras sobre ciencia y tecnología.Como en años anteriores, la Real Academia Española ha presentado una versión revisada de algunos de sus materiales, en este caso la Actualización 2024 de la versión 23.8 del Diccionario de la lengua española, con 4.074 novedades. Lo más divertido y que llama la atención, como es sabido, son las nuevas palabras y términos ya «aceptados» que se incluyen, aunque también hay actualizaciones de las definiciones ya existentes. De la selección de muestra que han publicado con unos cientos de términos, he encontrado todos estos relacionados con áreas favoritas en este blog, la ciencia, la tecnología y algún extra. Recuérdese que algunos son términos modificados, aunque la mayoría son nuevos. | Veamos algunas: criptonita, dana, desarrollador (ra), driver, engrama, escalabilidad, espóiler, estilometría, herpetofauna, impaginación, impaginar, indie, inducción, lobista ,macroencuesta, micela, microbioma, ovnilogía, parkour, poligénesis, script [aunque aplicado al cine, no a la programación], sérum, snorkel, sobrepastoreo, sociograma, subtexto, sulky, telemarketing [¡sin tilde!], teletrabajar, topografiar, trivia, yuyu, zona cero. Entre mis favoritas están trivia* y driver; la primera ni siquiera es muy técnica, pero la usamos mucho y no tenía buena traducción. La otra, traducible como «controlador» llevamos décadas usándola en inglés. También aparece, como el año pasado, criptonita, con una mención expresa a Supermán. Visto en Microsiervos. |





