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11/09/2025

Envidia

Veamos que dice Kenko, desde los ecos del Japón medieval, sobre la amistad y los amigos. Siete son los tipos de personas que dificilmente tendrán buenos amigos:

  • Primero: los hombres de clase social elevada.
  • Segundo: los jóvenes.
  • Tercero: los hombres sanos y robustos.
  • Cuarto: los hombres dados al alcohol.
  • Quinto: los soldados demasiado valerosos.
  • Sexto: los hombres embusteros
  • Séptimo: los egoístas y avariciosos.

Tres son los amigos que son buenos amigos:

  • Primero: un amigo desinteresado.
  • Segundo: un amigo no obligado.
  • Tercero: un amigo dotado de sabiduría.

Pienso que estos enunciados podrían ser discutibles, pero en cualquier caso,la lección que extraigo es la de que ayer, hoy y posiblemente mañana, la principal, pero no la única, causante de enemistades es ese juego de egos que se establece en un campo de batalla llamado "envidia"

13/04/2025

Cien mil formas de ostracismo

Algunas cosas, parecen formar parte del formato humano, y resultan tan antiguas que se hunden en las profundidades más oscuras, mucho más antes de que la historia fuera algo escrito, llegando a asomar inmutables en la época de las redes sociales.

Fijemos la mirada en este escrito (78) en el libro de Kenko, (Pensamientos al Vuelo,Japón, siglo XIII)
  


©Yasuhiro Onishi
También me parece irritante el modo en que la gente propaga las noticias y se sorprende con ellas.
Yo siento una atracción especial por los hombres* que, viviendo al margen, no se enteran de las cosas hasta que están en boca de todo el mundo. Los hombres* poco educados, siempre que entres ellos se encuentre algún desconocido, hacen que se sienta extraño mencionando temas o nombres de personas que son familiares a los restantes miembros del grupo, mirándose los unos a los otros y riéndose

*Hoy día, seguramente usaríamos el término "personas" (o eso me gusta pensar).

05/04/2025

Sin blogs





El monje Kenko escribió en una de sus innumerables notas:
En una reunión en la que se comentan poemas waka, cuando alguien recita uno malo, no puedo evitar quedarme desconcertado. Parece imposible que una persona que entienda un mínimo de poesía lo alabe diciendo que es fantástico. Poco importa el tema o la materia. Estar al lado de una persona que diserta sobre una cuestión que no conoce bien es, a la vez que insoportable, causa de vergüenza ajena.

Resulta evidente que en los tiempos del monje, no existían los blogs (en especial los dedicados a la poesía). Si así hubiera sido, no tengo duda de que no hubiera quedado desconcertado. Ni siquiera se hubiera inmutado.

                Okanu             


Imagen: Hasui Kawase, 1929

13/03/2025

Postergar




Un hombre que estaba aprendiendo a disparar con arco apuntaba a la diana sosteniendo dos flechas en la mano. Al verlo, su maestro le dijo: «Un principiante nunca debe sostener dos flechas en la mano, porque pondría su confianza en la segunda, y no aprovecharía bien la primera. Cuando dispares la saeta no pienses solo en dar en el centro, sino que debes dispararla como si esa saeta fuera la única de que dispusieses»
Ahora bien, ¿habrá alguien que, en presencia del maestro y con dos flechas en la mano, lance una de ellas con descuido? Un aprendiz podrá ser inconsciente de su falta de rigor, pero no así un maestro.
 Esta amonestación puede aplicarse a todo lo que hace el ser humano. Hay personas que se dedican al estudio, pero, al llegar la noche, piensan que les queda la mañana del día siguiente por delante, y, cuando llega la mañana, dicen que tienen la noche, y de tal modo van renovando sus propósitos, siempre para el futuro. Un hombre así, ¿podrá caer en la cuenta de un descuido momentáneo ocurrido en el interior de su corazón? ¡Qué difícil es hacer de inmediato aquello que precisamos completar!

Kenko.    
Siglo XIV.    

Reacción de Okanu, al escuchar el texto:
—A este monje venido a menos, le convendría darse una vuelta por España y aprendería cosas como esa del «No dejes para mañana, lo que puedas hacer hoy». Cosa por cierto que es el deporte más apreciado, después del futbol.—

Sin embargo, hay que fijarse en como Kenko relaciona el postergar un trabajo, con el hecho de tener dos flechas para disparar. Cuando solo se tiene una, no se piensa en el próximo disparo. Las flechas son tu tiempo. Pensar que tienes otro, el que vendrá, es algo que estropea el tiempo presente.

(Imagen: Reiji Hiramatsu)         

14/02/2025

Días

Está escrito.
Así suelen comenzar los aforismos y sentencias. Y Kenko así lo hace en este, aunque en mi personal forma de interpretarle, creo que debería haber dicho:
Está escrito y si no lo está, lo escribo yo:
Una mala acción hecha en un día de buen auspicio infaliblemente traerá consigo malos presagios. Y una obra buena realizada en un día de malos agüeros acarreará resultados favorables.
Los buenos o malos augurios vienen determinados por los actos de los hombres y mujeres y no por los días, en que se llevan a cabo.
La sabiduría de este escrito, no está en lo obvio. Está en reflexionar como, más de setecientos años después, sigue la idea de los días buenos y los días malos. Y aún hay quien vive convencido del peso de los días en sus decisiones.
Días «mal aspectados» según la astrología. Días con luna favorable o desfavorable. Días de interpretaciones de biorritmos que no son tales. Cualquier cosa menos asumir las consecuencias 
de nuestras acciones; su mérito o demérito, sus aciertos o sus errores.

23/01/2025

El olvido

... Las generaciones siguientes ni siquiera escucharán ese nombre y nadie sabrá cómo se llamaba*. La gente se fijará en la hierba que crece todos los años por primavera sobre la tumba, y el que tenga sentimientos se verá tocado por la lástima de contemplarla.
   Por último, crujirá el pino que la cubría con su sombra, dolorido bajo el viento de la tormenta y, sin tener la dicha de poder contar mil años, lo cortarán en trozos para hacer leña.
   Con la pala allanarán la tumba y el lugar se convertirá en un campo. ¡Qué angustioso es pensar que todo desaparecerá! ¡Hasta el túmulo!

吉田兼好 (Y.Kenko)


*Japón heredó de la cultura vecina (china) el darle casi más importancia al nombre en una tumba, que a la propia tumba. Una tumba rica y hermosa, sin nombre, era despreciada. Una tumba pobre con nombre, demostraba la existencia de una realidad reencarnable.

21/01/2025

Apreciando lo imprescindible.

Cosas que indican mal gusto:
Demasiados objetos en torno a uno; demasiados pinceles en el estuche; demasiados budas en el altar familiar; demasiadas piedras y plantas en el jardín; demasiados hijos y nietos en casa; demasiadas palabras de bienvenida a un amigo; demasiados méritos al hacer una petición


Cosas que, por más que haya, nunca ofenden:
Demasiados libros en una carretilla*; demasiada basura en el basurero.


Yoshida Kenko. Japón. Siglo XIII 

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*La carretilla era un mueble librería, de poca altura, que podía desplazarse por las habitaciones.

16/12/2024

Papeles y objetos

Al recogerme en silencio y sentarme a meditar, siento una nostalgia tan grande por las cosas pasadas y que ya no existen, que ya casi no la puedo soportar.
También, a la hora en la que todos duermen, para distraerme en las largas noches, saco y ordeno todos mis enseres, rompo los apuntes que no quisiera dejar y, entre ellos, a veces encuentro papeles de alguna persona que ya no existe, aquellos donde hizo ejercicios de caligrafía o pintó, para distraerse, algún dibujo. Entonces reviven en mi corazón los sentimientos de hace muchos años. Cuando se trata de alguna carta escrita por alguna persona que todavía vive, pienso en el tiempo transcurrido desde que la escribió, en el día u ocasión en que la recibí, en el año que sería, etc. y me invade la emoción.
Y al detener la vista en ciertos objetos usados por esas personas que ya no existen y ver que éstos siguen existiendo, impasibles, siento mucha tristeza. (Y.Kenko)

Mi conclusión es que Kenko no siente tristeza por la impermanencia de las cosas que también le recuerda su condición de ser mortal. No siente tristeza ante esa inexorable e ineluctable realidad. Siente tristeza por las ausencias que los objetos reverberan, devolviendo emociones, como si de un eco lejano se tratara.—

11/12/2024

El eco del pasado

De entre todas las cosas, las antiguas son las que añoro con mayor intensidad. Las modas de hoy en día son cada vez más innobles.
Por su carácter solariego, me parecen especialmente bellos los utensilios de madera que fabricaron los artesanos antiguos. Por lo que se refiere a las cartas y diarios, me maravillan los escritos en papeles deshechos y reutilizados.
La expresión oral, por su parte, es cada vez más rastrera. Antiguamente se decía: «Alza las varas del carro» «Despierta el candil»; pero la gente de nuestros días dice: «¡Arriba con ese carro!»;"¡Enciende la vela!» […]  «Todo esto da lástima», decía un anciano.
Uno de los Pensamientos al Vuelo
de Yoshida Kenko.



La cantinela quejosa de esta porción de una nota, nos suena a presente, a pesar de que fue escrita a principios del siglo XIV. Parece que tenemos una inclinación innata a teñir de añoranza cualquier detalle de los tiempos pasados. Ya pueden transcurrir las generaciones y las centurias, o ya sea que se trate de una sociedad rígida como la del Japón medieval o libre y permisiva como la nuestra, occidental y de siete siglos después.
—¿Todo fue mejor, en nuestro pasado vivido?—Es una pregunta interesante que sin duda daría para una suculenta charla acompañada de un buen café. Pero ciertamente, llama la atención que, al igual que Kenko, hoy es común la queja por lo mal que se fabrica y como las cosas llegan al mercado con obsolescencia programada y materiales muy cuestionables. Y en la actualidad, cuando las publicaciones en papel, empiezan a ser algo que se encamina a la extravagancia, por la llegada y expansión de lo digital, no deja de ser curioso que un monje, siglos atrás, también hacía su reivindicación del papel reutilizado, como el de la actual prensa. Y por supuesto, no podía faltar la queja de la invasión de las jergas callejeras y el mal uso de los léxicos. ¿Acaso no estamos ahora, en las mismas?

La evolución tecnológica es incuestionable, pero no ocurre lo mismo con la evolución del conocimiento y la cultura. Puede que vivamos en la época de la información; sobre-información diría. Pero no creo que sea discutible el hecho de que conocimiento e información no son la misma cosa.
¿Avanzamos? —Creo que sí, pero no, a la velocidad que suponemos.


12/11/2024

Entablar amistad

No conozco una satisfacción comparable a la de sentarse junto a una vela, desenrollar un manuscrito y entablar amistad con personas antiguas a las que nunca he visto ni conocido.

Así habla Kenko del sencillo hecho de leer los escritos de un autor: entablar amistad.
Otra de sus afirmaciones, parece trascender el tiempo y situarse en una intemporalidad continua y sin final previsible. Es cuando escribe en sus notas:

Se dice que el sentimiento poético no ha cambiado y que es el mismo que tenían los antiguos. Yo no lo creo. Las palabras, los temas y los recursos literarios serán los mismos, pero la inspiración con la que escribieron los poetas antiguos ya no existe. Eran dulces y sinceros; su forma era pura, con una emotividad abismal.

Por si fuera necesario, recordaré que estamos tratando con el pensamiento oriental del siglo XIII en Japón. Y, sin embargo... ¿Qué es lo que ha cambiado para nuestros ojos occidentales del siglo XXI? 

30/06/2024

Kenko en el siglo XXI: Escrito núm 4

Vaya por delante, en esta entrada, que ni Kenko es un maestro espiritual, ni el estudio interpretativo que pretendo tiene tintes de religiosidad. De Kenko me interesa especialmente su visión de la vida, plasmada en ocurrencias que aletean como lo hace una mariposa en el campo. Ahora hacia aquí, ahora hacia allí. Ahora aborda temas mundanos, ahora profundiza en el interior de la consciencia humana. Ahora se pregunta, ahora se responde.
El escrito de hoy, el número 4, es tan corto que me temo que requerirá cocinarlo en el horno.

Aquel que no deja en el olvido la vida futura y cumple con los preceptos de la enseñanza de Buda, es un hombre admirable.



Es prácticamente inevitable, que desde nuestra educación religiosa judaico-cristiana, pensemos de forma inmediata que "vida futura" significa la vida del más allá, la vida después de la muerte, el cielo o el infierno. El premio y el castigo.
Pero no. Kenko es tan simple que solo se está refiriendo a un futuro en el que cualquier ser humano piensa de forma previsiva. Lo que está por venir, el tratar de vivir una vida sin complicaciones. Ser previsor. 

Y entonces uno, puede preguntarse: ¿Y qué diantres tiene el ser previsor, con las enseñanzas de Buda?
—Pues mucho, la verdad—
Esos preceptos budistas, también conocidos como "cinco preceptos", son un conjunto de guías éticas que sirven como base para el comportamiento moral dentro del budismo, pero tambien y sobretodo son un excelente "manual de como no meterse en problemas" Estos preceptos fueron establecidos por Siddhartha Gautama, el Buda, y se consideran esenciales para aquellos que buscan alcanzar la iluminación. De acuerdo.
Pero si nos fijamos bien, tienen más de ético que de moral y su alcance no se limita a los seguidores del budismo. Son mucho más una guía de comportamiento que asegura alejar problemas y vivir en paz, con uno mismo y los demás
Los cinco preceptos son:

No matar a ningún ser vivo:
Esto implica evitar dañar a cualquier ser viviente, no solo a los humanos, sino también a los animales, insectos y plantas.

No tomar lo que no te ha sido dado:
Se refiere a abstenerse de tomar cualquier cosa que no te pertenezca sin el consentimiento del propietario legítimo. Esto incluye robo, hurto y fraude.

Conducta sexual apropiada:
Implica evitar la actividad sexual que cause daño o sufrimiento a otros, así como la conducta sexual excesiva que pueda nublar la mente y obstaculizar el progreso espiritual.

 Hablar con verdad: 
Significa abstenerse de mentir, engañar o hablar falsedades. También implica usar un lenguaje honesto y considerado que no cause daño a los demás. 

Evitar intoxicantes que alteren la mente:
 Se refiere a abstenerse de consumir alcohol, drogas y otras sustancias que puedan nublar la mente y obstaculizar el discernimiento claro. 

Creo importante destacar que estos preceptos no son reglas rígidas, sino más bien guías para el desarrollo de la ética y la compasión. Se anima a los budistas a seguir estos preceptos con atención y conciencia plena, adaptándolos a su propia vida y circunstancias individuales.
En resumen, los preceptos budistas ofrecen un marco ético para vivir una vida pacífica y compasiva, guiando a los individuos hacia el crecimiento espiritual y la liberación del sufrimiento.
No son fáciles de seguir y de ahí que Kenko, hable de "un hombre admirable"

25/06/2024

Kenko en el siglo XXI: Escrito núm. 3

Kenko resulta soprendente a veces. No siempre nos resulta fácil actualizar su pensamiento hasta el presente. Tratemos de no olvidar que estamos hablando de una persona que vivió sus días en el siglo XIII y en un país realmente cerrado en su cultura. Veamos el texto número 3 y luego añadamos algunas notas...

 
Por más que uno sobresalga en todas las demás cualidades, el hombre que no ama con pasión carece de algo. Tendrá la sensación de ser como una copa preciosa, pero sin fondo.

¡Qué divertido es ver a un hombre con las ropas empapadas por la escarcha, yendo y viviendo de aquí para allá, sin domicilio fijo, temeroso de los reproches de sus padres o de las habladurías de la gente, que no le dejan un instante de reposo.
Ocupada su mente en nuevas estratagemas y, a fin de cuentas, durmiendo solo la mayor parte de las noches, sin conciliar apenas el sueño.

Ahora bien, es mejor que uno no se deje llevar del todo por la pasión y que las mujeres no lo consideren una presa fácil.

💘

Le parece divertido.  Nos describe a una persona enamorada de otra, sufriendo un cierto desequilibrio que, si bien puede ser el motivo de la belleza de la copa y la solidificación de un fondo fuerte y equilibrado, también puede resultar en algo que la pueda convertir en quebradiza.

Y así, parece caer en una aparente contradicción, entre el primer párrafo y el último. Aparente, porque lo que ocurre con Kenko es que intuye que el punto medio es difícilmente sostenible.
Ahora le hemos puesto nombre a la situación.

✿✿✿


Unos cuantos siglos después, la ciencia de la
psicología nos informa sobre el enamoramiento:

Si bien el enamoramiento es una experiencia emocional intensa y natural, en algunos casos puede presentar similitudes con ciertos desequilibrios psicológicos. Es importante destacar que no se considera un trastorno psicológico en sí mismo, pero en casos extremos, puede derivar en uno. 
A continuación, menciono algunos desequilibrios psicológicos que pueden presentar similitudes con el enamoramiento:

Limerencia:
Se caracteriza por una obsesión intensa y apasionada hacia otra persona, similar a un enamoramiento no correspondido. Se manifiesta con pensamientos intrusivos, idealización de la persona amada, necesidad constante de atención y cercanía, y malestar emocional intenso ante la separación o el rechazo.

Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC): 
En algunos casos, el enamoramiento puede presentar características obsesivas y compulsivas, como pensamientos intrusivos y repetitivos sobre la persona amada, la necesidad excesiva de control o la realización de comportamientos repetitivos para aliviar la ansiedad.

Trastorno límite de la personalidad (TLP):
El enamoramiento intenso puede desencadenar inestabilidad emocional, miedo al abandono y conductas impulsivas en personas con TLP. La idealización y devaluación de la persona amada son comunes, al igual que las relaciones caóticas y tormentosas.

Dependencia emocional:
En casos extremos, el enamoramiento puede derivar en una dependencia emocional de la otra persona, caracterizada por una necesidad extrema de aprobación, baja autoestima y dificultad para funcionar de forma independiente.
Afortunadamente, el enamoramiento no siempre presenta estas características. Cuando alguien experimenta emociones intensas o comportamientos que interfieren con su vida diaria, es recomendable buscar ayuda profesional para descartar cualquier problema psicológico subyacente. La dificultad estriba en que muy pocas veces el afectado reconoce que tiene un problema. Aquí, las amistades pueden ayudar.
El psicólogo puede ayudar a diferenciar entre un enamoramiento sano y uno que pueda estar causando desequilibrios emocionales. 

20/06/2024

Kenko en el siglo XXI: Escrito num 2

Aquel que olvida el modo de gobernar de los sabios emperadores del pasado, aquel que no presta oídos a las querellas del pueblo y no reconoce el daño que está causando a la nación. Aquel que busca el lujo en todas las cosas, estimándolo como lo más grande, y que actúa como si todo le perteneciera y todo fuera poco para él, ¡qué hombre más fatuo!
Nuestro admirado Kenko escribía esto en el siglo XIII en un lejano Japón y en unas formas de gobierno (entre los shogunatos de Kamakura y Ashikaga)  que aún no habían conseguido la unificación del país, la cual llegaría unos tres siglos después, con el shogunato de Tokugawa.
Los que él vivió, eran gobiernos más locales y cercanos al conocimiento del pueblo. Y se refiere a ellos desde los  conocimientos que ofrece haber sido anteriormente funcionario. Y lo hace de modo muy parecido a como lo haría yo mismo, en estos tiempos en que no queda más remedio que aceptar una cierta nostalgia por ver en la silla del gobernante, aunque no se trate precisamente de la del emperador, alguna personalidad a la que poder atribuir rango y características de estadista. 
Kenko invita con su párrafo a no olvidar la necesidad de la autenticidad en los mandatarios. Sus letras recuerdan la maldad del carácter de los fatuos.
En este escrito, Kenko hace referencia a  un libro escrito por un tal Fujiwara (un pensador que murió relativamente joven (909-960) y que en su  libro "Preceptos" dice:
Haced uso de las cosas sencillas que tengáis a mano, tanto en lo que tiene que ver en el vestir como en lo relativo a  caballos y  carrozas, y sobre todo no busquéis nunca el lujo.

Estoy bastante convencido de que la necesidad de estos valores, permanece vigente y la añoranza por los estadistas, también, en este mundo actual sin emperadores

Cita a Yuntoku, un antiguo emperador que afirmaba:

Las cosas que use el emperador, deben ser simples y sencillas 


Y a estas alturas, es inevitable recordar a aquel señor de Montevideo,  Jose Mujica. Quizás la prueba definitiva de las verdades que emanan ya desde tiempos y lugares tan lejanos. Una rara flor de loto nacida en un lodazal de agua estancada.
Y al mismo tiempo no podemos dejar de preguntarnos:
¿Qué hemos hecho para merecer tanta ineptitud y deshonestidad desde las sillas que nos gobiernan?

Yo no sé encontrar respuesta. Y buscándola, topo en el mismo escrito de Kenko, con una sentencia aparentemente críptica, porque quizás no sea posible la excelencia del estadista si no hay un destinatario preparado para aceptarla:
El hombre que aspire a la excelencia ha de manejar el pincel con soltura, cantar bien en los banquetes y, aunque ha de hacerse de rogar, debe demostrar que no es abstemio.
Me temo que este aforismo, requeriría una explicación: Saber escribir (no pintar). Tener don de gentes, oratoria y desenvoltura y saber beber sin perder la compostura. En unas palabras de hoy en día: un pueblo suficientemente bien educado.




18/06/2024

Kenko en el siglo XXI: Escrito núm.1


Pocas cosas resultan más evidentes que el hecho de que acarreamos a cuestas un saco de deseos. No venimos al mundo con ellos, pero los vamos acumulando quizás desde aquel primero, consistente en desear el pecho de la madre y que luego se convierte en el deseo de cualquier otro pecho y si no es de madre alguna, mejor que mejor.
Todos, absolutamente todos, estamos bajo su influencia; el rey también. 
Debo recordar que hubo un tiempo en que pensaba que la majestad llegaba desde lo divino a lo humano por una semilla ajena al progenitor. ¡Qué idiotez!
Los vástagos del majestuoso, proceden de su semilla y de su deseo libidinoso, bien sea con mujer propia o ajena. Nada tiene de divino, aunque sí hay que reconocerles un cierto porte que a los que somos hijos del fango, nos parece revestido de una dignidad. Mejor no escarbar en sus maneras; forman parte del disfraz.
Debo recordar que en mi tiempo lejano, también pensaba que aquellos cercanos al Palacio Imperial, estaban dotados de excelencia. Ellos gobernaban junto al emperador. Ahora, su única excelencia es su enorme capacidad para el halago, lo cual les reporta favoritismos sin los cuales se desharían como el azúcar en el té. Son clases inferiores a la majestad, pero de un rango superior a los que procedemos del fango. Se consideran así mismos, grandes e importantes, cuando en realidad, la sociedad sobreviviría igual o posiblemente mejor sin ellos. Su máxima cualidad es lo bien que saben ocultar su insignificancia.
Y en las capas que componen el mundo de los hombres y mujeres, no veo otra posición más baja que aquella que ocupan los monjes y sacerdotes. Comparten con los anteriores mencionados la falsedad de su brillo y boato. Si bien muestran un estilo diferente, ocultan, tras su aparente dignidad monacal, una inutilidad indiscutible, alimentando supuestas verdades religiosas. Me recuerdan a aquel idiota que batía un cuenco sin haber puesto los huevos. Sei Shonagon, dijo de ellos que son las ramas secas de un arbol. Diez siglos después, esas ramas siguen sin caer.
Y diez siglos después sigue siendo verdadera la belleza de los hombres y mujeres que destacan por sus acciones meritorias. Mucho más, hoy, que abundan cantidad de destellos falsos que ciegan a muchos.  Hasta el más ruin se deslumbra ante las autenticidades de unos pocos. 
Sigue siendo verdad aquello que escribí, ya no recuerdo cuando; supongo que en mi siglo:
El hombre o la mujer dotados con bellas facciones y buenos sentimientos, si no tienen entendimiento, se rebajarán. Alternarán con gente odiosa y pronto quedarán subyugados por ellos; cosa en verdad, digna de lástima.

17/06/2024

Kenko en el siglo XXI: Presentación


Nace una nueva sección en este blog. Tiene (tendrá) su acceso directo desde la barra lateral, en uno de los widgets . La etiqueta (tag, #, carpeta, clasificación o como acostumbres a llamarlo), se denomina okanuh-kenko y se estrena con esta presentación que estás leyendo. 
Las entradas siempre tendrán un título semejante: Kenkō en el siglo XXI: Escrito num...


 En medio del ocio, en este océano de paz, paso los días inclinado sobre el tintero, tratando de recoger en el papel las descabelladas ocurrencias que cruzan por mi mente. Yo mismo me he quedado sorprendido de tantos desatinos. 

 

Qué sensación tan extraña y demencial me da cuando me doy cuenta de que he pasado días enteros ante esta piedra de entintar, sin nada mejor que hacer, anotando al azar cualquier pensamiento sin sentido que se me haya pasado por la cabeza.

 

Yoshida Kenkō es algo más que un escritor clásico japonés. Para mí, es un mensajero procedente del pasado que imprime en sus escritos ese aire fresco que no consigue esconder la profundidad de su pensamiento. Cuando lees sus letras, descubres ese sabor oriental y antiguo en la forma, pero también, la intemporalidad de su fondo. Me atrae su forma desordenada de escribir. Su falta de pretensiones, que comparto. Su facilidad por sacar provecho de las ocurrencias y de esos destellos súbitos que él diligentemente apuntaba en cientos de papeles que inundaban su cabaña.
Yoshida nació en una familia acomodada. Era hijo de un funcionario del gobierno. Hijo obediente y estudioso en su infancia y adolescencia, floreció hasta convertirse en un hombre importante dentro del Palacio Imperial.
Sin embargo, en un momento indeterminado de su juventud tardía, algo ocurrió. Una epifanía, un desengaño amoroso, una desavenencia entre funcionarios… no se sabe. El caso es que nuestro personaje, lo abandonó todo y se instaló en una cabaña en el bosque para vivir una vida alejada de todo lo que hasta entonces le rodeaba. 
Sus notas desordenadas, guardadas en cajones, colgadas en las paredes y de forma despreocupada y desordenada, recogían todo aquello que le inquietaba, todo aquello que movía su curiosidad o que le motivaba preguntas.
Y resultó que todo ese desorden, cristalizó en publicaciones que con el tiempo originaron una corriente de influencia en la literatura y el pensamiento del Japón.

Creo, sinceramente, que la pretensión de llevar aquellas expresiones, aquellas inquietudes, aquellas preguntas de los principios del siglo XIV hasta nuestros días y reencarnarlos en nuestra época, raya la insolencia.
Me basaré, en un primer estadio,  en su libro Tsurezuregusa, traducido y titulado al español como Pensamientos al Vuelo. Luego, si no me queman en la hoguera, posiblemente aboorde otros autores japoneses.
Posiblemente solo encontraré dispensa, en el hecho de que este ejercicio, no tiene afán alguno, ni de notoriedad, menos aún de lucro. No se trata pues de plagio alguno. Es solo una simple y humilde interpretación personal y un traslado hasta nuestro tiempo. También quiero mencionar que en esto, solo hay -como se dice ahora- buen rollo,  buena voluntad, amor por la cultura japonesa y un abrazo para todos aquell@s que me ofreceis el privilegio de observaros varar en esta playa, de vez en cuando. 
Creo entender que Kenkō  sabría perdonarme, allá donde estuviere, si estuviere en algún allá.
Mañana veremos el primer escrito. El número 1